domingo, 9 de septiembre de 2012

Tu, en cuya presencia mi alma es feliz,
a quien clamo en toda afliccion;
consuelo de dia, y de noche mi luz, 
mi Dios y mi gran salvación.

Oh, dime: ¿en donde tu grey va a pacer,
contigo los pastos de amor?
¿mi alma en el valle de muerte he de ver,
extraviada de su buen Pastor?

¿Por que he de vagar extrangero de ti,
llorando de necesidad?
escarnios y burlas harian de mi,
los que odian al Dios de verdad.

Devuelve a los tuyos la luz de tu faz,
alientanos en la afliccion;
que mi alma afligida irradie tu paz,
cual dulce señal de perdon.

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